(4) Omega-3 y el cerebro

Ya sabemos que para el desarrollo de nuestro cerebro necesitamos el ácido graso omega-3 DHA (por ejemplo dha-femme550), el cual es uno de los ácidos grasos más abundantes en las células de nuestro cerebro y es muy importante para el flujo de información entre nuestros billones de células en el cerebro. La cantidad de DHA en nuestro cerebro es la que nos distingue de los monos... Con el tiempo el DHA se oxida y pierde su funcionalidad. El DHA oxidado tiene que ser eliminado y reemplazado con DHA fresco. Con los años, tenemos que reponer más y más DHA cada día. Es muy importante ofrecer a nuestro cuerpo DHA en cantidades suficientemente altas para asegurar este proceso, mantener un cerebro “joven” y ayudar a su función normal. Existen numerosos estudios que indican que suplementando nuestra dieta con más o menos 1 g DHA por día se reduce el riesgo y los síntomas de demencia o Alzheimer (esto corresponde a 2-3 perlas DHANEO). Se puede conseguir esta cantidad de DHA comiendo cada día un buen filete de atún o salmón (no de piscifactoría sino del mar). Pero desgraciadamente los peces que acumulan mucho DHA durante su vida son los peces que viven muchos años y que por lo tanto tienen mucho tiempo para acumular contaminantes como los metales pesados, PCBs, dioxinas y otros más. Por eso, es recomendable comer de vez en cuando un delicioso plato de atún, pero además tomar cada día un suplemento DHA de alta calidad que haya sido purificado de los contaminantes (DHANEO).

No recomiendo los productos tirados de precio. Siempre digo que un suplemento de precio elevado puede engañarte y en realidad ser un producto de inferior calidad; pero un suplemento omega-3 tirado de precio nunca puede ser un producto de alta calidad. Es lógico que un producto ofrecido a un precio muy bajo no pueda haber sido liberado de sus contaminaciones – este proceso es caro y tiene que estar reflejado en el precio del suplemento.

Pero no solo el DHA es importante para la función de nuestro cerebro. El EPA ha demostrado efectos muy positivos contra varias formas de esquizofrenia y de depresión. Especialmente en el tratamiento de depresión maniaca y melancólica – ¡sin efectos secundarios!

Además es bien sabido que EPA

• aumenta el pensamiento positivo,

• aumenta la motivación,

• es esencial para la producción de serotonina (hormona anti-estrés) en nuestro cerebro

• reduce la ansiedad (por ejemplo antes de exámenes)

• reduce la agresión

• mejora el sueño y reduce el insomnio.

En general se puede decir que el DHA parece prevenir disfunciones cerebrales mientras que EPA parece ser más útil para el tratamiento de estas disfunciones. En los E.E.U.U. hay cárceles de alta seguridad donde, cada día, dan a sus prisioneros suplementos de EPA para reducir la agresividad entre ellos. Ejércitos de varios países del mundo están dando Omega3 a sus soldados para evitar depresiones y mantener un equilibrio mental. Es mucho más económico dar Oemga-3 de alta calidad a los soldados que pagar su tratamiento anti-depresivo después de haber experimentado situaciones traumáticas.

Pero ¿cómo puede ser que los omega-3 EPA y DHA tengan tantos efectos sobre nuestro cerebro y el estado emocional?

El EPA juega un papel muy importante en la producción de nuestra hormona de “buen humor” y “equilibrio emocional”, la serotonina. Sin EPA no habría serotonina. La serotonina es muy importante para mantener el equilibrio emocional, controlar nuestra agresión y situaciones de estrés. Niveles bajos en serotonina provocan ansiedad, hiperactividad e insomnio.

Todas las disfunciones emocionales tienen su origen en situaciones traumáticas durante una época de nuestra vida. A menudo, en una de las primeras épocas de nuestra vida, cuando éramos jóvenes, a veces, muy jóvenes. Estas situaciones de estrés psicológico generan una situación de estrés fisiológico, también conocido como estrés oxidativo en ciertas células de nuestro cerebro. El estrés oxidativo activa ciertas hormonas (Phospholipase PLA2) dentro de las células, las cuales liberan el ácido araquidónico AA (Omega-6). Este ácido graso omega-6 se convierte en las Prostaglandinas PGE-2 que empiezan y mantienen inflamaciones crónicas en ciertas partes del cerebro. Si no terminamos/interrumpimos esta inflamación por ejemplo con una dieta más rica en omega-3 que en omega-6 la inflamación empeora y al final estas células mueren. Dejando un daño irreversible en el paciente. Es muy preocupante que se estime que un 80% de las personas que han experimentado en su primera fase de su vida un trauma cerebral* desarrollarán en su vida una disfunción psíquica.

*Un trauma cerebral puede ser provocado por un virus, un mal tratamiento o por impactos medioambientales (por ejemplo si la madre fumó o bebió alcohol durante el embarazo). A la mayoría de estas personas se las podría ayudar con una dieta rica en EPA (por ejemplo rTGpur1000, Fitness Complex, pur3) y antioxidantes como vitamina E o selenio. Este tipo de dieta reduce las inflamaciones crónicas en el cerebro y por lo tanto mejora el equilibrio emocional de las personas.