Los Omega-3 son necesarios y muy importantes para bebés y niños ya que están asociados positivamente con numerosas funciones cerebrales y cognitivas.

Desde las primeras fases de gestación, es aconsejable que la embarazada tenga los niveles óptimos recomendados de Omega 3 en su organismo, niveles óptimos que pueden garantizarse con el consumo de suplementos de Omega 3. En el caso de los niños, existen también importantes beneficios asociados al consumo óptimo de Omega 3. Te contamos los principales:

 

1. Función neuronal. Los ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga (AGPI-CL) Omega-3 aumentan la fluidez de las membranas neuronales y hacen de segundos mensajeros en los sistemas de neurotransmisión y también contribuyen en otros aspectos de la función neuronal de los bebés y niños.

2. Mejora la memoria. La investigación con animales ha desvelado que el DHA que contienen los Omega-3 afectan significativamente en el desarrollo neuronal del hipocampo que ayuda a retener la información.

3. Agudeza visual. El consumo de Omega-3 está asociado positivamente a la agudeza visual.

4. Facilidad verbal. Junto con la agudeza y la memoria visual, se desarrolla, gracias a los Omega-3, la inteligencia verbal o lingüística en niños, incluso después de los 8 años.

5. Hiperactividad. La ingesta de Omega 3 puede ayudar también en el tratamiento de problemas relacionados con el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH). Aunque no existen a día de hoy investigaciones realizadas a una muestra grande de personas afectadas que establezcan una relación estadísticamente significativa, los estudios de caso realizados parecen apuntar en dicho sentido. 

6. Patologías dermatológicas. El déficit de estas grasas pueden favorecer patologías dermatológicas, como sequedad, descamación y engrosamiento de la piel.

7. Lucha contra el Omega-6. Se trata de las grasas malas que llevan los fritos, margarinas, etc. Las dietas de los países occidentales suelen tener un elevado déficit de Omega-3 que conlleva lógicamente un desequilibrio entre las cantidades de Omega 3 y Omega 6 presentes en el organismo, desequilibrio que puede (y debe) ser corregido mediante el aporte de Omega 3 en cantidades suficientes.

8. Fortalece el sistema inmunitario. La vitamina A, que se encuentra de forma natural en el aceite Omega-3 ayuda a mantener unos niveles de hierro adecuados y a fijarlos en el organismo. Por todo ello, se mantienen las barreras de protección natural y permite el normal funcionamiento del sistema inmunitario.

9. Desarrollo óseo. También la vitamina A que contienen los Omega-3 favorece un adecuado desarrollo óseo.

10. Efectos en sistema endocrino . Un consumo adecuado de Omega-3  favorece a que el sistema endocrino realice sus funciones correctamente.

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