El consumo adecuado de Omega 3 está directamente relacionado con la salud cardiovascular. Esta afirmación no es gratuita, sino que está respaldada por numerosos estudios científicos que evidencian los efectos beneficiosos del consumo de Omega 3 en la salud cardiovascular. Un estudio de los años setenta estableció la primera evidencia científica, ya que señaló (acertadamente, como se ha comprobado posteriormente) la relación positiva entre el consumo de Omega 3, la dislipemia y la salud del corazón.

La dislipemia es una alteración de las concentraciones de lípidos y lipoproteínas en la sangre.  Diferentes estudios llevados a cabo en las últimas décadas han puesto en evidencia la relación de ésta con las enfermedades cardiovasculares. Un punto de inflexión en su análisis fue elestudio de Framingham, a finales de la década de los 70, donde se estableció la relación de la obesidad con la dislipemia o dislipidemia debido al aumento de colesterol LDL, la reducción del colesterol HDL y el consecuente desarrollo de hipertrofia ventricular izquierda. En personas obesas, el colesterol se fija en las paredes de las arterias formando placas de ateroma hasta obstruirlas, pudiendo provocar enfermedades en el corazón.

¿Cómo solucionar este problema de una manera natural? Cambiando, cómo no, nuestros hábitos alimentarios y promoviendo el consumo de pescado, rico en Omega3, convertido en un activo para luchar contra los efectos negativos de la dislipemia. Los efectos beneficiosos de los ácidos grasos Omega 3 en el corazón se han ido conociendo y ampliando en los últimos años, ayudando en la prevención primaria y secundaria de las enfermedades cardiovasculares. De ahí que se promueva el consumo de pescado y suplementos Omega 3 para conseguir unos niveles óptimos de consumo diario, que tienen una acción beneficiosa sobre el perfil lipídico, las citocinas, el balance oxidante-antioxidante y el óxido nítrico. Los ácidos Omega 3 reducen principalmente los niveles de colesterol en pacientes de dislipidemia gracias a una considerable disminución de la hipertrigliceridemia (HTG) y a lipoproteínas de alta densidad (cHDL).

El estudio anteriormente mencionado y desarrollado en la década de los setenta, se baso en diferentes investigaciones de especialistas daneses que describieron que los esquimales de Groenlandia tenían unas tasas muy bajas de morbimortalidad cardiovascular, además tenían un perfil lipídico peculiar, con cifras muy bajas de TG y un cHDL más alto que sus vecinos daneses, Y todo ello pesar de que la dieta esquimal era mucho más alta en grasa que la danesa. Entonces, ¿dónde se encontraba realmente la diferencia? Los esquimales eran unos grandes consumidores de pescado y mamíferos marinos, ricos en Omega 3 y de ahí su buena salud cardiovascular. 

Desde entonces, como hemos comentado,  se han realizado innumerables estudios que han confirmado el vínculo existente entre una alimentación saludable y el consumo de ácidos grasos Omega 3 con la capacidad de reducir el nivel de triglicéridos (TG) y la consiguiente reducción del riesgo cardiovascular. Puedes ver uno de estos estudios pinchando aquí.