¿POR QUÉ OMEGA3?

En sólo dos o tres generaciones nuestra dieta ha cambiado drásticamente. Lo que solía ser una dieta rica en verduras, frutas, pescado, carne de animales silvestres y huevos es ahora una dieta dominada por cereales ricos en Omega-6, leche, y productos de carne industrializados.

Este cambio en la composición nutritiva de nuestra dieta sucedió tan rápido que nuestro sistema digestivo y bioquímica del cuerpo no tuvieron bastante tiempo para adaptarse. La consecuencia es un constante crecimiento del número de personas que sufren las llamadas "enfermedades de la civilización" , como enfermedades cardiovasculares, artritis, dermatitis, alergias, demencia, depresión, ciertos tipos de cáncer, trastornos del comportamiento, y muchas más. La gran mayoría de estas personas tienen en común que sus tejidos carecen de ácidos grasos Omega-3 y han acumulado demasiadas grasas Omega-6 pro inflamatorias (ácido araquidónico, ARA). El importante equilibrio natural entre Omega-6 y Omega-3 está fuera de sintonía. Como nuestro cuerpo no puede fabricar su propio Omega-6 ni Omega-3 (ambos pertenecen a los ácidos grasos esenciales) tenemos que corregir esta situación malsana ajustando nuestra dieta. Tenemos que comer menos Omega-6 y aumentar nuestra ingesta diaria de Omega-3 (EPA y DHA).


Para estar sanos necesitamos una relación equilibrada de Omega-3 a Omega-6 en nuestra dieta. Es interesante destacar que después de más de 100.000 años la composición de la grasa en animales y huevos salvajes todavía está en equilibrio hoy día.

Pero nuestra dieta ha cambiado. Contiene muchas más grasas que antes. Lamentablemente, dominada por las grasas saturadas. Junto con la industrialización nuestra dieta ha cambiado para ser más dominada por los productos a base de cereales, generalmente muy ricos en ácidos grasos Omega-6 pro inflamatorios. Además, nuestra carne, productos lácteos y huevos provienen ahora de granjas que alimentan a los animales con un pienso basado en maíz, semillas de girasol y derivados de soja, productos muy energéticos. Todos muy ricos en ácidos grasos Omega-6, pero, básicamente, sin ningún tipo de ácidos grasos Omega-3 de cadena larga, es decir, EPA o DHA. En consecuencia, la carne, la leche y los huevos que consumimos contienen hasta 20 veces más Omega-6, pro inflamatorio, (ácido araquidónico en especial, AA) que antiinflamatorios Omega-3 (EPA y DHA). En otras palabras, ingerimos cada día muchas más grasas saturadas y ácidos grasos pro inflamatorios de lo que sería bueno. El resultado es un aumento continuo de las enfermedades de inflamación crónica como la arteriosclerosis, la artritis, el asma, dermatitis, psoriasis, alergias, ciertos tipos de cáncer y muchas más. Estudios recientes indican claramente que este desequilibrio en la dieta es también una de las principales causas del aumento del número de personas que padecen trastornos mentales, falta de atención, depresión y demencia. .

6 reglas de oro para su salud

No es muy probable que podamos cambiar el modo de producción industrial de nuestra dieta a corto plazo pero sí podemos influir en el equilibrio entre las distintas grasas en nuestra dieta siguiendo estas sencillas reglas:

  1. Limite el consumo de carne roja y productos cárnicos.
  2. Elija los huevos, la leche y los productos lácteos de los agricultores que mantienen a sus animales en los prados.
  3. Reduzca el consumo de mantequilla y aceite de girasol. Utilice aceite de oliva.
  4. Coma pescado graso al menos 2 veces por semana (sardina, anchoa, salmón, atún, caballa,...).
  5. Coma más verduras y frutas.
  6. Tome, regularmente, un suplemento Omega-3 de alta calidad y concentrado.
Si logra seguir estas simples reglas mejorará considerablemente su relación de Omega-6/Omega-3 en su dieta y por consiguiente en sus células y órganos, mejorando su bienestar y salud general.

NOTA: se tarda aproximadamente 6-8 semanas después de haber comenzado a seguir las 6 reglas hasta ver resultados positivos. Sea paciente - ¡realmente vale la pena! Sin embargo, tenga en cuenta que sólo se requieren 6 semanas para perder nuevamente todos los efectos beneficiosos de una dieta rica en Omega-3. En otras palabras, trate de cambiar sus hábitos alimenticios siguiendo las mencionadas reglas y su cuerpo y su mente se beneficiarán.